Profesor de baile para novios

Dónde buscar un profesor de baile para preparar a los novios en el baile de su boda
Un profesor que prepare el baile de novios

Hola, Antonio, soy la Amelia, sí, vaya, que fuí tu novia hace 20 años, cuando tú aún tenías melena afro y eso. Pues mira, es que estaba buscando en internet algún profesor de baile que diera clases para novios y casualmente me he encontrado tu web 526.739 veces en Google, que según se ve, tienes monopolizado. Por supuesto que no pienso llamarte para eso (tú tampoco me llamaste para decirme que me dejabas hace 20 años), pero resulta que me caso el mes que viene (con un tío decente, sí) y necesito un profesor de salsa. ¿Podrías recomendarme a alguno que también enseñe a novios, como tú?.

Y por cierto, que hace 19 años supe que mientras estabas conmigo, también le metías mano a Antoñita, la del cuarto. Sí, esa que tenía una madre que decía que su hija se iba a casar con un príncipe y además azul. ¿Qué pasa, que creías que no me iba a enterar? Pues mira, sí, Antoñito, me enteré y me alegro de haberte encontrado aquí para poder decírtelo después de todo este tiempo. Que sepas que todavía me duele y no lo olvidaré nunca. Si no estabas a gusto conmigo, si no te daba lo suficiente, me lo podías haber dicho y no andar por ahí buscando en otros campos lo que yo no producía en mis huertos. Así no se va por la vida y así no se trata a las mujeres.

Y me enteré de más cosas, pero mejor no hablar, porque el tiempo lo cura todo y el pasado pasado está. Pero que sepas que supe, porque me lo contó María José, la hermana chica de Pedro, el sobrino de Luis que hizo contigo la mili, que nunca te pusiste en Almería la bufanda que mi madre te hizo, porque a ti no te dio la real gana. Y en Almería mucho calor en agosto, sí, pero por las noches en medio del desierto, refresca y te hacía falta un trapito para que no cogieras frío.

Todavía me acuerdo de la cara que pusiste ese día que te conté que tú y yo ya éramos novios, porque yo se lo había contado a mi tía y si mi tía lo sabía, ya aaaaahhhhh, se siente, ya somos novios.

Ni te inmutaste. ¿El qué? -dijiste, como si yo hablara raro o algo.

Arrieritos somos, Antonio, y en el camino nos encontraremos. Pero vamos, que sepas que yo no te guardo rencor y que te lo he perdonado todo.

Ea, con Dios.

Amelia Ruíz.